
Carrefour, esa “gran” empresa de origen francés me tiene frito. Por si no lo sabéis, el nombre significa “cruce” y se pronuncia algo así como cagfug. ¿Por qué me tiene frito? Porque 8 de cada 10 veces que voy a comprar algo allí, luego tengo que ir a reclamar a la caja central porque han cobrado algo mal y no precisamente porque la cajera se confunda. Normalmente todo empieza cuando te dejan un folleto de ofertas en el buzón de publicidad. Le echas un vistazo y ves unas cuantas cosas que parecen estar bien de precio con descuentos en plan “3x2” o “70% en la segunda unidad”. Obviamente, como decía mi padre “nadie da duros a peseta”, y donde parece haber un buen precio, luego no lo es tanto porque el precio original ha sido aumentado con lo que ya no es tanto el ahorro. Aparte de esto, donde un comercio pierde, tiene que ganarlo por otro lado. Habrá cosas baratas pero otras están mucho más caras que en otros sitios. El peor problema surge cuando después de haber pasado por caja, te pones a mirar el ticket y ves que hay cosas que no cuadran. Sí, yo soy de esas personas que comprueban lo que te quieren cobrar antes de irme del comercio, igual que compruebo las facturas de agua, luz, Internet o móvil que me llegan a casa. Mi dinero es mío y no tengo por qué regalárselo a nadie. Un euro estafado a un millón de personas son muchos euros de beneficio por la cara. Bueno, al tema, que me desvío. Está muy bien que hayan implementado las etiquetas electrónicas. Yo las vi por primera vez en un supermercado cutre de pueblo en Francia en el 2003, sí, hace más de 7 años. Son cómodas porque ahorran mucho papel y pueden ser actualizadas a distancia en un momento con unos cuantos clicks en el ordenador del jefe de sección.

El tema suele ser la colocación o la ausencia de los carteles con las ofertas. Por poner un ejemplo, ¿por qué tengo yo que saber que si hay 3x2 en Donettes, entran los de chocolate blanco, los de chocolate negro pero no los que llevan almendras? El cartel de la oferta está en el medio de la estantería y ahí hay Donettes de los 3 tipos, y la gracia es que los de almendras están justo encima del cartel. Al pasar por caja no se me aplica el 3x2 y me cobran los 3 paquetes. Esto me obliga a devolver los 3 paquetes de Donettes y volver a entrar para coger los que sí entran en la oferta. ¿Está hecho a propósito? ¿Los reponedores que cobran 700€ al mes currando 42 horas a la semana pasan de todo? ¿Son los jefes de sección unos puñeteros incompetentes? La respuesta a todas las preguntas es “sí”.
Lo único bueno que tiene Carrefour es la gasolina, suele estar un par de céntimos más barata que otras gasolineras y además te dan un 8% para el cheque ahorro, que es dinero que se vuelve a quedar Carrefour, pero por lo menos puedes comprar algo que te haga falta. Y luego está el tema del "Carrefour Swap". Es el sistema por el cual puedes usar un producto durante menos de 15 días y luego devolverlo, sea el mismo u otro del que te quieres deshacer. Carrefour suele comerse todas las devoluciones dentro del período de prueba sin demasiadas discusiones, así que ojo con lo que os venden. En Carrefour, como muchos otros comercios, son maestros del “recauchutado”, es decir, intentar volver a vender productos usados y devueltos para no tener que devolverlos al fabricante. Un caso famoso fue el de la consola Xbox360 con una lata de paté en vez del lector de DVD.
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