jueves 13 de enero de 2011
El invento DLC
El DLC (DownLoadable Content, o sea, contenido descargable para juegos) se está convirtiendo en un fenómeno querido y odiado a la vez dependiendo de cómo se plantee. Una cosa es que se finalice el desarrollo del juego y luego salgan parches que corrijan errores y añadan algo nuevo gratuitamente (como el caso de Gran Turismo 5 o Burnout Paradise). Otra cosa muy distinta es que se publique contenido descargable de pago que ya estaba pensado e incluso incluido en el propio disco (como los trajes de los personajes del Street Fighter IV). Un caso curioso que me viene a la cabeza es el del Prince of Persia (2008) en el que tenías que pagar por un DLC para ver el verdadero final del juego, un despropósito. Puedo aceptar, entiendo y pagaría por que se hagan DLC como los Episodios del Grand Theft Auto IV, verdaderas expansiones y casi juegos por sí solos, como se hacía con los juegos de PC antes de que tuviésemos Internet. Ahora bien, pagar 15€ por 4 mapas multijugador que son refritos de otros Call of Duty anteriores ya me parece un cachondeo y un robo en toda regla cuando ya se ha pagado 70€ por el juego. Otro caso es el del Assassin’s Creed 2, en el que sacan unas cuantas misiones que deberían estar en el propio disco como contenido descargable de pago y que no duran ni 2 horas. El colmo es pagar por una edición coleccionista con los DLC incluidos y que te traiga códigos de descarga en vez de venir integrados en el propio disco. ¿Y si da la casualidad de que no tienes Internet? ¿Te tienes que llevar la consola a casa de un colega para bajar los DLC? Señores desarrolladores de juegos, si el mercado de segunda mano y la piratería les afecta, estafar a la gente y cobrar los juegos más caros “a plazos” con los DLC no es precisamente la mejor solución hoy en día…
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